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SPF ¿qué es y cómo se calcula?
Seguramente estaremos cansados de ver las siglas SPF en muchos de los productos de cosmética y solares que tenemos por casa. Pero, ¿realmente sabemos qué significa? Lo que seguro que tenemos claro es que algo de relación tiene con el sol, pero si nos pidieran explicar qué es exactamente, dudo que diéramos con la interpretación correcta. En Pharmacius vamos a explicarte qué es eso del SPF que aparece en tantos productos y que SPF debemos de utilizar según nuestro tipo de piel.
¿Qué es el SPF?
SPF son las siglas de Solar Protection Factor, en inglés; o Factor de protección solar, en castellano. Estos valores hacen referencia a la capacidad que tiene un producto para mantener tu piel protegida de la radiación solar. El SPF es el múltiplo del tiempo al que se puede exponer la piel con protección al sol sin sufrir quemaduras al igual que lo haría si nos expusiésemos al sol sin protección solar.
¿Por qué las pieles morenas aguantan más la radiación solar?
Esto es debido a que su piel contiene más melanina. La melanina nos protege la piel de los efectos nocivos de la radiación solar. Por este motivo, las personas más morenas sufren menos quemaduras y no necesitan utilizar una elevada protección solar. Que no necesiten utilizar protectores solares con un SPF alto, no significa que no deban utilizar protección. Ninguna piel está exenta de la aparición de signos de fotoenvejecimiento o del cáncer de piel. Por eso, desde Pharmacius te recomendamos utilizar protector solar a diario durante los meses de verano.
¿Cómo calcular el SPF?
El factor de protección solar se puede calcular para determinar cuál es el factor de protección necesario para nuestra piel y saber qué productos debemos de aplicarnos.
Para entender mejor que es eso del factor de protección, vamos a poner un ejemplo de cómo calcularlo:
Si vamos a la playa y nuestra piel consigue estar 10 minutos al sol sin sufrir quemaduras, si utilizamos un factor de protección 20 conseguiremos una protección 20 veces superior a lo que ya tenemos, aproximadamente. No todas las pieles aguantan de igual manera el sol. Las pieles más claritas necesitan una mayor protección solar, ya que son más propensas a sufrir quemaduras más graves.
A continuación vamos a poner una relación de SPF y tiempo aproximado de protección, para que te puedas hacer una idea de cuál es el que más te interesa según tu tipo de piel o el que necesitas según el tiempo que vayamos a estar expuestos al sol.
Tomando como ejemplo a una persona de piel más blanquita, que a los 10 minutos de exposición solar ya comienza a notar que se está quemando y que le aparecen rojeces en la piel, la relación de SPF y tiempo de protección es el siguiente: 15 SPF 90 min/ 1h 30 min de protección 20 SPF 200min/ 3h 20 min de protección 50 SPF 500min/ 8h 20 min de protección Sin embargo, para una persona de piel más morena que tarda más tiempo en notar las consecuencias de la radiación en su piel, pongamos unos 30 minutos, la relación sería la siguiente: 15 SPF 450min/ 7h 30 min de protección 20 SPF 600min/ 10h de protección 50 SPF 1500min/ 25h de protección A pesar de todo esto, desde Pharmacius te recomendamos renovar la aplicación de tu protección solar cada dos horas. Por precaución y para evitar posibles daños en nuestra piel, en caso de estar en la playa y bañarnos, se recomienda renovar la aplicación cada vez que salgamos del agua, aunque utilicemos un protector solar resistente al agua.
Consejos para evitar los efectos nocivos de la radiación solar en nuestra piel
- En verano.
Debemos utilizar protector solar a diario, no sólo cuando vamos a la playa o a la piscina. Nuestras manos, escote y rostro están continuamente expuestos a la radiación solar. Para evitar la aparición de manchas e imperfecciones sobre la piel, hay muchos maquillajes y cosméticos con factor de protección que nos mantendrán protegidos durante todo el año. En el caso de ya tener manchas y signos de fotoenvejecimiento podemos utilizar cosméticos despigmentantes.
- Utilizar gafas de sol adecuadas.
La radiación solar puede causar daños en la visión como la aparición de cataratas o fotoqueratitis.
- Llevar sombreros o gorras.
La continua radiación solar sobre la cabeza, puede provocarnos dolor de cabeza o incluso nauseas a consecuencia de una insolación o golpe de calor.
- Renovar la aplicación del fotoprotector cada dos horas.
- Durante las horas más fuertes del sol, también puede ayudar a protegernos del sol los pareos o las túnicas fresquitas de playa. Cuanto más nos cubran el cuerpo, más protegidos estaremos.
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